Selfie con un ”Nobel”

Hoy os quería contar una anécdota que me paso durante la última conferencia a la que asistí y que tuvo como consecuencia una de las fotos más épicas que tengo guardadas en mi teléfono.

El pasado mes de agosto asistí a la 28th International Conference on Low Temperature Physics en Goteburgo, Suecia. La conferencia empezaba un miércoles a las 15:00 con la ponencia del premio Nobel en Físicas 2016  Michael Kosterlitz. El auditorio, que tendría capacidad como para 1000 personas estaba hasta la bandera (aun así había menos gente que en Naukas), como para no, no todos los días tiene uno la oportunidad de que un premio Nobel te hable de su trabajo.

Photo: A. Mahmoud
J. Michael Kosterlitz

Kosterlizt empezó hablando de la mecánica cuántica y señaló que era una ”complicación”. Siguió con algo de transiciones de fase topológicas y acabó sin hacer nada rimbombante. En mi opinión la charla fuer algo sosa. Lo comenté con algunos compañeros y coincidían conmigo, a alguno le había parecido incluso hasta aburrida. A lo mejor tenía expectativas demasiado altas debido a que el ideal que tengo de premio Nobel es el de una persona brillante. Además ya había asistido anteriormente a una charla de un Nobel, en concreto de François Englert, quien  predijo el bosón de Higgs junto a Peter Higgs en 1964, y la verdad es que fue una charla brillante. Al terminar la charla de Kosterlitz hubo otras y tras estas una pausa para el café.

Durante el descanso aproveché para visitar los expositores de marcas que venden equipamiento científico y me entretuve más de la cuenta lo que me hizo llegar tarde a la siguiente sesión. Me di prisa en llegar al auditorio y justo a la entrada cuando me disponía a abrir la puerta me di cuenta de que tenía  mi lado a un rostro conocido: era Michael Kosterlizt, el premio Nobel de física.

Como habéis podido imaginar yo a ese señor no le conocía absolutamente de nada así que hice lo propio en esa situación: presentarme. Le dije cómo me llamaba y de dónde venía y que había usado su trabajo en topología para explicar parte de los resultados que había obtenido en mis muestras a lo largo de los casi 4 años que llevo de doctorado. Kosterlitz debio flipar un poco con que un grupie le asaltase de aquella manera, porque su única contestación fue

-”That’s great

Acto seguido y como buen milenial que soy le pedi una selfi, en concreto esta.

DSC_0654
El gran físico del S.XXI Daniel Pérez junto al premio Nobel J. Michael Kosterlitz

Me vais a perdonar por la calidad, pero no tenía el tiempo ni era el momento de buscar la mejor luz posible.

Tras la foto le di las gracias y le dije adiós, y cada uno nos fuimos a nuestros asientos. Al día siguiente subí la foto a mis redes sociales, se la enseñé a mis amigos, lo típico, un poco de postureo y aquí es cuando vino la sorpresa; muchos me preguntaban que como había tenido valor a hacerme un selfie con un premio Nobel, que ellos no se hubiese atrevido, que no se hubiesen atrevido a molestar a alguien tan importante con una cosa tan nimia como un selfie.

Los premios Nobel son personas, igual que todos. Es verdad que son gente muy trabajadora, que saben mucho de su campo y que llevan muchos años en su campo, pero no por ello debemos endiosar a esa persona. Si tienes la oportunidad de charlar con alguien a quien admiras ¿por qué no hacerlo? o ¿por qué no preguntarle si tiene plazas en su grupo para que tu puedas investigar? Me atrevería a decir que son incluso modestos en comparación al reconocimiento que han logrado.

Si aun no te he convencido de que un Nobel es una persona como cualquier otra dejadme contaros otra anécdota de la misma conferencia.

Al día siguiente yo volví al auditorio principal listo y preparado para más charlas. Una mañana normal, a ver, normal me refiero en cuanto anécdotas, las charlas y la física que estaban contando allí no eran tan normales. Parón para comer y a la vuelta…¿adivinad quién se sentó a 3 metros de mi? Correcto, Kosterlitz. Pasó como una hora y me giré para ver si seguía allí y… sorpresa, estaba echándose la siesta. Antes de que alguien se alarme con, vaya falta de respecto una persona de su categoría, debéis saber que Kosterlitz tiene 74 años. Me pasa a veces lo mismo a mi que tengo 27…

Los premios Nobel son gente normal así que si te encuentras con una por la calle y le admiras ¿por qué no pedirle un selfie?

Nos leemos en la próxima entrada

 

 

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Eleyn Díaz dice:

    No te preocupes yo haría lo mismo e incluso me pondría muy nerviosa.

    Me gusta

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